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Traducción automática
versus traducción asistida: más que un mero proceso dialéctico
Cuando
se analiza el sector de la traducción, muy a menudo se plantea el
debate de qué es mejor: utilizar un sistema de traducción automática o
decantarse por un sistema de traducción asistida. En ocasiones se
trata de un planteamiento excesivamente simplista que soslaya la cuestión
más relevante: ¿qué es lo que el cliente está necesitando?
Por
ello creo que, antes de realizar ningún juicio apriorístico,
se impone una evaluación sosegada sobre las características de ambos y
su posible aplicación, así como sus prestaciones y plazos de implantación.
Podemos
definir los Sistemas de Traducción Automática (TA) como aquéllos que
analizan un texto en una lengua de origen e intentan reproducir la forma y
el contenido en una lengua de destino (con
la ayuda de gramáticas y diccionarios). Por consiguiente estos
sistemas permiten
traducciones de baja calidad y de textos muy repetitivos,
por lo que son una herramienta útil con niveles de redundancia altos y
lenguas muy próximas entre sí. Por eso mismo, hay que hacer una estudio
de los textos para determinar su eficacia y utilizar en la medida de lo
posible un lenguaje controlado.
Entre
las principales características de la traducción automática
destacan: limitación a ciertas combinaciones de lenguas;
baja
calidad lingüística;
no reciclan; limitación a arquitecturas específicas; falta de
integración en flujos de documentación estándares; y precio alto
respecto de las soluciones que se aportan.
La
segunda posibilidad es la representada por la Traducción Asistida por
Ordenador (TAO). Definimos esos sistemas como entornos de
herramientas que, sin verdadero conocimiento lingüístico, automatizan
las tareas repetitivas, utilizan traducciones ya hechas y
optimizan el uso de materiales de referencia. De esta definición podemos
inferir que contribuyen a la mejora de la productividad y calidad de
equipos distribuidos de traducción.
Algunos
rasgos de la traducción asistida por ordenador son los siguientes:
traducción hecha por el traductor; independiente de cualquier lengua;
incorpora memoria de traducción;
IBM y
compatibles y Windows; compatibles con múltiples programas de DTP y
procesadores de textos; y precio relativamente bajo en comparación con
la traducción automática.
En
un entorno de estas características cobra particular relevancia la noción
de memoria de traducción incluida en los sistemas de traducción
asistida. Se trata de una base de datos relacional con un motor de
inferencias de distintas clases (lingüísticas, de formato, estadísticas)
que es capaz de almacenar traducciones hechas manualmente y comparar
textos nuevos con textos ya traducidos y proponer así traducciones
almacenadas para textos nuevos.
Se
llama pretraducción automática a la aplicación de este
método en los casos con una coincidencia del cien por cien entre textos
previos y nuevos, y lógica difusa al método que establece
distintos grados de parecido entre textos previos y nuevos. Estas
herramientas disminuyen costes y aumentan la calidad.
Un
esquema de funcionamiento de una memoria de traducción sería el
siguiente:
En
suma, a mi juicio el auténtico debate no es tanto si hay que optar por
uno u otros sistema, sino que lo que resulta verdaderamente relevante
es detectar cuáles son las necesidades del cliente, con el fin de
proporcionarle respuestas eficaces para resolver las mismas. En el
saber hacer de las compañías especializadas en el sector de la traducción
radicará su capacidad de responder a este reto de manera satisfactoria.
Pedro
Díez Orzas
Director General de Linguaserve
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