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EL
CONTROL DE CALIDAD EN LOS PROCESOS DE LOCALIZACIÓN Y TRADUCCIÓN
La
calidad empieza a imponerse como factor de diferenciación en el sector de
traducción, localización y gestión de contenidos multilingües. Aunque
en un principio los requisitos de la calidad parecían no
identificarse plenamente con las peculiaridades de este segmento de
mercado, pronto se descubrió una nueva dimensión de este concepto que,
tarde o temprano, implicaría a todas aquellas empresas que pretendieran
asumir el reto de la competitividad.
Debe
quedar claro que al referirnos a calidad en los procesos de localización
y traducción lo hacemos en un sentido extenso, por lo que engloba tres
aspectos esenciales: disponer de una plataforma tecnológica adecuada para
facilitar la relación entre clientes y proveedores; contar con unos
recursos humanos especialmente cualificados; y apostar por la obtención
de certificaciones de calidad.
Una
primera cuestión que hay que resaltar es que la calidad en nuestro sector pasa por
disponer de gestores on-line de contenidos multilingües que faciliten la
realización de todo tipo de funciones, incluyendo listados de archivos
enviados por proyecto, listados de proyectos, listados de documentación
descarga o de referencia, funciones de búsqueda, funciones de visualización
de paquetes zip de archivos... Todo
ello con las máximas garantías de confidencialidad y seguridad y con un
sistema amigable e intuitivo de utilizar por los usuarios, simplificando
el proceso de consulta del estado de sus proyectos.
La
innovación tecnológica garantiza la calidad desde el momento en que
permite que cada cliente pueda ver todos los proyectos multilingües históricos
y en curso, seleccionar alguno de ellos o dar de alta uno nuevo; y que una
vez seleccionado un proyecto también puede visualizar el estado de cada
una de las fases que previamente haya establecido con su proveedor,
accediendo directamente a la zona operativa de intercambio de contenidos,
donde podrá llevar a cabo tareas como el envío de nuevos contenidos que necesite
traducir o localizar, descargar los resultados traducidos, etc.
No
menos relevantes para el aseguramiento de la calidad son los recursos
humanos. Disponer de los mejores profesionales es esencial a la hora de
garantizar este aspecto. Porque su labor no se limita a traducir los
textos solicitados a un idioma, sino que implica aspectos estratégicos de
primer nivel que pasan por el control en el que colabora un equipo técnico.
¿Qué
implican las certificaciones ISO en estos procesos?
Aquello
que constituía un factor excepcional o de diferenciación se ha
convertido en norma. En muchas ocasiones son los mismos clientes los que
hoy en día demandan
acreditaciones oficiales de calidad
a sus
proveedores, contexto en el que se enmarcan las diferentes certificaciones
de calidad ISO y de otros organismos normativos.
Con
independencia de otras consideraciones, la obtención de estas
acreditaciones garantiza dos aspectos especialmente relevantes para los
clientes: en primer lugar, la implantación por parte de las empresas del
sector de sistemas de aseguramiento de la calidad en sus procesos
productivos, poniendo especial énfasis no sólo en la realización de los
proyectos de traducción y localización, sino en su seguimiento; y, en
segundo término, el establecimiento de un conjunto de mecanismos para la
sistematización y control de dichos procesos productivos, implementando
unos estándares de actuación y garantizando la eficacia y facilidad en
la gestión y el mantenimiento de los servicios prestados.
Pero
esto no es suficiente. El objetivo general que plantea un certificado de
calidad no es otra cosa que el establecimiento de procedimientos de
trabajo que mejoren la calidad operativa y permitan aumentar el grado de
satisfacción de los clientes, tanto externos como internos. Dado que
pensamos que la certificación debe ser algo más que un simple reclamo
publicitario y que debe contribuir realmente a una mejora de la calidad de
la empresa, es preciso incluir dentro del objetivo general el aumento de
la satisfacción del cliente que, en realidad, es el único y verdadero
juez de la Calidad Total, complementando este proceso con la utilización
de otras herramientas de mejora a todos los niveles.
Para
lograr el objetivo general anteriormente expuesto es indispensable
afrontar objetivos específicos, entre los que cabe destacar involucrar a
todo el personal de la organización
en el proceso de certificación; diseñar
procedimientos claros y suficientemente ágiles, de forma que no
encorseten nuestra actividad diaria; e implantar los procedimientos, de
manera que se garanticen las posteriores renovaciones del certificado y se
cumpla con la finalidad para la que está diseñada la norma: el
aseguramiento de la calidad.
Asimismo
es importante subrayar que la implantación de los procedimientos no ha de
jugar en contra de la
imprescindible flexibilidad e innovación de la
compañía, debiéndose incluir entre los objetivos fundamentales el
fomento de la "Cultura de la Calidad", de forma que los desarrollos
continúen una vez obtenida la certificación.
Objetivo
final: la satisfacción total del cliente.
No
se trata de ningún tópico. ¿Cuál es la síntesis de todo este proceso
que acabamos de describir? Si la puesta en marcha de planes de calidad se
ha convertido en una exigencia prioritaria para alcanzar la satisfacción
total de los usuarios, alcanzar la
Cultura de la Calidad
anteriormente
indicada implica situarse en vanguardia del mercado, apostando
decididamente por la oferta del mejor servicio hacia los clientes. Porque
sólo aquellas empresas que apuesten decididamente por la optimización de
los niveles de calidad en sus procesos productivos estarán en condiciones
de afrontar con garantías el reto de la competitividad.
En
definitiva, la
búsqueda y obtención de la calidad total constituye así un reto de
primer nivel para todas las empresas que desarrollan su actividad dentro
del sector y se erige como uno de
los ejes estratégicos que guiarán la política corporativa de estas
compañías durante los próximos años.
En
este momento, un equipo de representantes nacionales está elaborando una
norma de calidad específica para procesos de traducción y localización
para la Unión Europea. Está previsto que se ponga en marcha en el
2005 y anulará toda la normativa anterior. Sin duda un nuevo impulso para
garantizar la igualdad en una Europa multilíngüe y multicultural.
Pedro
Díez Orzas
Director
General de Linguaserve
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