El multilingüismo hace acto de presencia en la Feria del Libro de Madrid
Como cada año por estas fechas, la Feria del Libro de Madrid ha servido para tomar el pulso al sector editorial español a lo largo de la primera quincena del mes de junio. El evento, que cumplía su edición número 75, ha congregado a decenas de miles de asistentes y ha registrado unas cifras de venta superiores a las de años atrás.
Al margen de otras consideraciones que han sido detenidamente analizadas por especialistas en la materia, uno de los aspectos más relevantes ha sido el peso específico que ha adquirido el multilingüismo en la oferta editorial de la Feria. Pese a que la edición de este año estaba dedicada a Latinoamérica, se ha advertido un considerable aumento de la oferta de obras en lenguas como el catalán, eusquera y gallego, así como en portugués (en esta ocasión como consecuencia directa de la apuesta temática de la Feria), inglés, italiano, francés y alemán. Incluso no han sido infrecuentes los libros editados en japonés, chino, ruso o árabe.
El principal comentario que se puede hacer es que el fenómeno del multilingüismo resulta por completo imparable, y que esta tendencia se percibe en cualquier sector de actividad, incluyendo el correspondiente a la industria editorial. La presentación de un número inimaginable (hace apenas cinco años) de obras en otros idiomas es consecuencia directa de una demanda cada vez más significativa, que anima a las empresas a dicha producción.
Una realidad de esta índole, completada con otras facetas que son tratadas en este número de Contextos, permite extraer la conclusión de que la capacidad de extraer conocimiento a partir de lenguas distintas de la materna, es una habilidad que seguirá incrementándose a corto, medio y largo plazo. Su dominio, tanto en el plano personal como en el empresarial e institucional, será una de las varas de medir de la adaptación de una organización a la emergente Sociedad de la Información. Y, en este contexto, disponer de proveedores de máxima confianza en el sector GILT (Globalización, Internacionalización, Localización y Traducción) constituye una cuestión más crítica que nunca.
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La AEAT renueva su confianza en Linguaserve hasta 2010
La Agencia Estatal de Administración Tributaria (www.aeat.es), organismo público encargado de la gestión del sistema tributario estatal y del aduanero, así como de los recursos de otras Administraciones y Entes Públicos, nacionales o de la Unión Europea cuya gestión se le encomiende, ha renovado su confianza en Linguaserve hasta el próximo año 2010.
La AEAT puso en marcha, dentro de su política lingüística de hacer efectiva la comunicación en su respectiva lengua cooficial a toda persona que así lo desee, un ambicioso proyecto de actuación que optimizara sus procesos de traducción, situándolos en vanguardia internacional. Para ello convocó un concurso público y abierto a todas las empresas del sector y, tras analizar detenidamente las posibilidades presentadas tomó la decisión de seleccionar a Linguaserve.
En estrecha colaboración con los responsables de la Agencia Tributaria, Linguaserve ha desarrollado un proyecto que brinda a esta institución asistencia técnica para el desarrollo e implantación de una infraestructura que proporciona soporte a la traducción a las diferentes lenguas de las Comunidades Autónomas cuyos contribuyentes tributan a la AEAT: catalán, gallego y valenciano.
Entre los valores añadidos que se aportan a la AEAT destacan: automatización de los procesos de sindicación y agregación de contenidos para su traducción y localización e integración con la plataforma de la Agencia Tributaria; automatización y asistencia de la gestión de la puesta en marcha del sistema para la traducción de los contenidos de la AEAT a diversas lenguas; aplicación de metodología y tecnología que permite reducir los costes mediante la reutilización de la traducción, aumentando la calidad mediante el uso sistemático de terminología normalizada y optimizando los tiempos de respuesta; y gestión integral de todo el proyecto.
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El chino y el ruso, aumenta su uso en las empresas españolas
Según un estudio del Instituto Nacional de Estadística, el inglés continúa siendo la lengua más demandada por las empresas españolas. Chino y ruso son dos idiomas que crecen de manera considerable durante estos últimos años. La mitad de los españoles de entre 25 y 74 años no habla ninguna lengua además de la materna.
Aunque el inglés continúa siendo el idioma de referencia entre las empresas españolas, actualmente hay 5.000 estudiantes de chino en España, cinco veces más que hace ocho años. Otra lengua con clara tendencia al alza, tras un estancamiento de varios años, es el ruso, debido que cada vez es mayor el número de compañías españolas que buscan consolidarse en los países del Este de Europa.
Idiomas como el francés continúan perdiendo peso año tras año, mientras que se advierte una tendencia al alza en lo que se refiere al portugués (en cierta medida generado por la relevancia de un mercado como es Brasil). Árabe, hindi o japonés siguen siendo lenguas con muy poca demanda por parte de las empresas
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Más de cien establecimientos de hostelería y hotelería traducen sus menús a seis lenguas
La Cámara de Comercio de Vigo, a través de las Concejalías de Turismo y Normalización Lingüística, ha puesto en marcha un servicio que permite a los sectores hotelero y hostelero la presentación de sus menús en hasta cinco lenguas adicionales además del gallego: inglés, francés, portugués, alemán e italiano.
Hasta el momento hay 118 establecimientos de Vigo que se han interesado por esta iniciativa. De ellas, el 30 por ciento son para traducir los menús al inglés, 25 por ciento al francés, 17 por ciento al portugués, 13 por ciento al alemán y 9 por ciento al italiano. El 70 por ciento de los establecimientos que han realizado la solicitud son restaurantes, mientras que el 30 por ciento son hoteles y cafeterías.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el 23 por ciento de los turistas de Vigo son extranjeros. Un tercio de los mismos proceden de Portugal, siendo Francia y Alemania los otros países con mayor peso específico. No obstante, se percibe un fuerte incremento en las distintas nacionalidades, que coincide con el auge del turismo de cruceros.
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Los problemas de una mala traducción
A lo largo de los cinco años que Contextos lleva apareciendo en más de una ocasión me he referido a los costes económicos de una mala traducción. Hoy quiero abordar el fenómeno desde un punto de vista ligeramente diferente, aunque bastante relacionado con el anterior, por lo que aludiré a los costes sociales y problemas de muy distinta naturaleza que plantea.
Mi reflexión viene al hilo de dos noticias que han aparecido hace relativamente pocos meses en los medios de comunicación. La primera tiene que ver con a suspensión de varios juicios, alguno de ellos en España, como consecuencia de dudas sobre la cualificación profesional de las personas que se encargaban de la labor de interpretación. Además se daba la circunstancia de que en alguno de estos juicios incluso podía llegar a condenarse al encausado a la pena de muerte.
La segunda, no menos significativa a mi juicio, son los errores de traducción de algunos prospectos de medicinas. Estos errores, que afectan significativamente a medicinas que están siendo comercializadas a través de Internet, incluso han ocasionado el fallecimiento de personas por inducir a errores en su posología.
Quizá sea en ese momento cuando parte de la opinión pública percibe que la confianza en el traductor no resulta en absoluto una cuestión baladí. El error es uno de los grandes pavores de cualquier empresa. Cometer un fallo de cualquier naturaleza en la producción de un bien o en la prestación de un servicio constituye una de las mayores pesadillas que puede tener una compañía responsable que aspira a ofrecer unos niveles de calidad excelentes a sus clientes. Claro está que conviene distinguir entre el error y la errata. El primero surge indefectiblemente como consecuencia de una deficiente estructuración de los procesos productivos, de una mala gestión de los recursos humanos o de la suma de ambas circunstancias; mientras que la segunda es ocasional, aislada y fruto de la misma naturaleza humana.
El caso español
Uno de los aspectos que más llama la atención de los empresarios procedentes del extranjero es la escasa atención que muchas compañías que desarrollan su actividad en España prestan a la traducción de toda su documentación corporativa, técnica y comercial. La escasa sensibilización ante el tema, la débil tradición exportadora del empresariado nacional y la tradicional incapacidad de los españoles para dominar otras lenguas son motivos que sin duda contribuyen a explicar esta anómala situación.
No obstante, es necesario reconocer que es mucho lo que se ha avanzado durante estos últimos años. El nivel de las traducciones empresariales se ha elevado considerablemente a lo largo de esta última década, en buena medida gracias a la actividad desarrollada por compañías altamente especializadas, capaces de ofrecer respuestas eficaces a los desafíos planteados por el mercado. Aun reconociendo esto, lo cierto es que todavía queda mucho por hacer hasta situarnos en los niveles de los países de nuestro entorno. Conseguir este reto pasa por tres cuestiones fundamentales:
- Una labor de formación e información del cliente que demanda esta clase de servicios, para que aumente sus niveles de exigencia y, no se conforme jamás con traducciones chapuceras o escasamente profesionales.
- El establecimiento de un marco jurídico que regule la prestación de esta clase de servicios, poniendo coto a aspectos como la competencia desleal o la actividad desarrollada por profesionales escasamente cualificados.
- La actitud decidida de las propias empresas del sector, que habrán de incrementar sus inversiones en recursos humanos y tecnológicos para mejorar los niveles de calidad de sus servicios, estableciendo protocolos de actuación que garantizan en todo momento la calidad total.
En el caso concreto del sector de la traducción, localización y gestión de contenidos multilingües existen ya algunos procedimientos válidos para garantizar los máximos niveles de calidad y la tendencia al nivel cero errores: filtrado y protección de etiquetas y código fuente, revisión de la traducción por un segundo traductor, controles técnicos y lingüísticos y control del gestor del proyecto durante todo el proceso y previo a la entrega. A todos ellos deben añadirse unos recursos humanos cualificados (gestores de proyectos especializados, traductores nativos de la lengua destino, así como asignación de los traductores por par de lenguas y área de conocimiento).
En suma, es preciso tener en cuenta que una traducción profesional no es un mero elemento puntual de uso en la vida de las empresas, sino un activo que potencia la entrada de las compañías en los diferentes mercados, abaratando los costes y rebajando los tiempos de gestión en las corporaciones mundiales. Quizá por ello la mejor enseñanza es que debemos contar con un proveedor de máxima garantía, capaz de cumplir con sus obligaciones y de asumir las pertinentes responsabilidades en esta materia.
Pedro Díez Orzas
Presidente Ejecutivo de Linguaserve
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